Liposucción y áreas del cuerpo a tratar

Tradicionalmente, solemos definir la liposucción como el procedimiento destinado a extraerla grasa localizada mediante la utilización de una cánula conectada a un sistema de vacío (aspirador).

Lo cierto es que estos depósitos profundos no responden ni a los estímulos del organismo para gastarlos ni a las dietas estrictas. Estas acumulaciones de grasa suelen distribuirse de manera distinta en el hombre y la mujer. En los hombres suelen situarse en el abdomen, el cuello y los flancos, mientras que en las mujeres las zonas más comunes son las cartucheras, la cara interna de los muslos, las rodillas…

La liposucción es el único tratamiento válido para eliminar esos excesos de grasa acumulada en áreas concretas. Por ello, podemos hablar de liposucción de abdomen o abdominal, liposucción de piernas, liposucción de brazos, liposucción de papada…

¿Quién es el paciente ideal?

Para que la liposucción cumpla con su función es fundamental que el paciente cuente con un depósito verdadero de grasa profunda y de un buen estado de salud. Además, es importante contar con piel elástica, ya que cuando se pierde volumen se aumenta la flacidez.

La liposucción no está indicada para tratar la obesidad, ya que es un tratamiento específico que trabaja sobre los depósitos localizados. También es fundamental que los pacientes cuenten con expectativas realistas sobre lo que se puede obtener con el tratamiento. Nada tienen que ver los depósitos localizados con el sobrepeso. Por esta razón, se aconseja a los pacientes obesos adelgazar antes de la intervención.

Liposucción en función del área del cuerpo a tratar

Liposucción abdominal

La liposucción abdominal es una de las más demandadas y, al mismo tiempo, una de las más conflictivas. En los hombres los acúmulos adiposos suelen originarse debido a una mala alimentación, mientras que en las mujeres estos acúmulos suelen producirse tras el embarazo, fruto de la debilidad de la pared abdominal, generalmente por diástasis de los músculos rectos. Esta acumulación provoca “una barriga” visible.

La grasa alimentaria de los varones, conocida como grasa visceral, suele localizarse en un compartimento profundo inaccesible al cirujano. Con la liposucción puede aspirarse y eliminarse la grasa suprafascial, es decir, la grasa que se sitúa encima del músculo recto.

Liposucción de cartucheras

La acumulación de grasa en las cartucheras es el ejemplo más evidente de que la grasa que se extrae en una liposucción no es una grasa producida por desórdenes alimentarios, sino que tiene una génesis bien distinta, de tipo genético.

Este tipo de acumulación grasa afecta exclusivamente a las mujeres. Es muy habitual ver a pacientes muy delgadas con este tipo de depósitos grasos que, normalmente, se han desarrollado durante la pubertad.

El área de los trocánteres o cartuchera suele ser una zona del cuerpo ideal para realizar la liposucción debido a que:

  • La piel de la zona cuenta con una buena elasticidad hasta cuando la paciente presenta una edad avanzada.
  • La zona permite adaptar con facilidad fajas o prendas de compresión para el postoperatorio.
  • Es una zona poco dolorosa, lo que permite al paciente incorporarse rápidamente a su vida normal.

Liposucción en las rodillas

Se trata de una intervención sencilla que dura apenas 20 minutos. Se puede extraer toda la grasa acumulada ya que la piel de las rodillas se adapta perfectamente a su nuevo volumen.

Liposucción de brazos

En este tipo de liposucción es fundamental que exista buena elasticidad cutánea. Si el cirujano no calcula bien el efecto que tendrá la intervención se puede producir un importante descolgamiento de los tejidos. Por ello, si el paciente ya cuenta con flacidez lo más sensato es realizar un lifting de brazos.

Liposucción de glúteos

La zona glútea no es una buena candidata para la liposucción. Los glúteos necesitan cierta tersura que le viene dada por el volumen. Si se vacía la zona, el glúteo queda vacío y descolgado.

Solo existen dos zonas periféricas al área glútea susceptibles de liposucción:

  • El rombo que forman las espinas trasversas y la musculatura lumbar inmediatamente por encima de la zona media de los glúteos, donde empieza el pliegue intergluteo.
  • La zona de la “banana”, que es un rodete que se forma debajo del pliegue glúteo, ya en la zona del muslo. En esta zona se emplean cánulas extremadamente finas para conseguir el efecto “pegado”.

Liposucción de la cara interna de los muslos

El acúmulo graso también puede localizarse en la parte alta y media de los muslos. Este tipo de liposucción supone un auténtico quebradero de cabeza para el cirujano plástico.

Se trata de un área del cuerpo que cuenta con una piel muy fina, sin inserciones musculares sólidas, lo que provoca que, al disminuir el volumen, aparezca flacidez y rozaduras.

Por ello para la liposucción de la zona se utiliza una cánula fina, para provocar “fibrosis”, más que una verdadera extracción de grasa. Con esto se consigue que los tejidos se reafirmen.

Tras la intervención son obligatorias las prendas de compresión y se necesitan más sesiones de radiofrecuencia que en otras zonas menos conflictivas.

Liposucción de la espalda

La grasa en la espalda suele acumularse por encima de la cintura. La liposucción en la espalda suele dar muy buenos resultados ya que es una zona que cuenta con una dermis muy gruesa, lo que facilita la adaptación de la piel al nuevo volumen, sin la necesidad de un postoperatorio prolongado.

Además de todas estas áreas también pueden tratarse las piernas y los tobillos, la nuca, las glándulas mamarias y el tórax, la zona lateral de la espalda o de la mama, el cuello, la papada…

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