Otoplastia: una intervención que no tiene edad

Las orejas son una de las estructuras de nuestro rostro que reciben menos atención, a no ser que destaquen con respecto al resto de las características faciales.

Muchas personas no están contentas con la forma o el tamaño de sus orejas desde su infancia. Los niños, a menudo, son objeto de burla por sus orejas en la escuela, mientras que los adultos tratan de disimular y ocultar sus orejas imperfectas dejándose el pelo largo o utilizando sombreros.

La buena noticia es que existe un procedimiento quirúrgico relativamente sencillo que permite lograr esa simetría o ese equilibrio entre las orejas y el resto de la cara. Esta intervención, conocida técnicamente como otoplastia, es una de las pocas intervenciones de cirugía plástica que se pueden realizar, e incluso recomendar, en niños.

¿Qué problemas puede solucionar una otoplastia?

La otoplastia es un procedimiento de cirugía plástica que aborda específicamente el tamaño, la forma y la posición de las orejas. El procedimiento está indicado para solucionar los distintos problemas que pueden afectar a la apariencia de las orejas:

  • Orejas que sobresalen más de lo que deberían a los lados de la cabeza, lo que se conoce como orejas de soplillo.
  • Orejas que se pliegan en la parte superior.
  • Orejas asimétricas (diferentes tamaños, diferentes formas).
  • Orejas que son demasiado grandes con respecto al resto de características faciales.
  • Orejas que presentan lesiones fruto de accidentes o defectos de nacimiento.
  • También se pueden tratar los lóbulos de las orejaspara reparar sencillamente agujeros excesivos debido a desgarros o perforaciones.

La técnica empleada dependerá del problema concreto a tratar.

La otoplastia se realiza en un quirófano hospitalario, con todas sus instalaciones.

Dependiendo del tipo de anestesia (local o sedación), se puede realizar en adultos de manera ambulatoria o requerir de unas pocas horas ingreso en el caso de los niños.

La duración habitual es de 1 a 2 horas.

Otoplastia y niños

Los niños con orejas prominentes o en forma de soplillo son, a menudo, objeto de burla y acoso por parte de otros niños en la escuela. Los estudios han demostrado que este tipo de acoso escolar puede provocar problemas de gran alcance en quien lo padece: pérdida de autoestima, bajo rendimiento académico, depresión…

Los cirujanos plásticos recomendamos a los padres que, antes de intervenir al niño, observen su comportamiento con respecto a sus orejas. No es adecuado que los progenitores insistan en la cirugía hasta que el niño no muestre síntomas evidentes de querer solucionar el problema. Se debe respetar su opinión. Pero en cuanto le preocupe, adelante.

La otoplastia puede realizarse una vez que las orejas están desarrolladas. Por lo general, esto sucede entre los cuatro y los seis años, aunque en nuestra clínica solemos realizarla a partir de los 7 años. Como hemos comentado anteriormente, es fundamental que el niño entienda y desee el procedimiento. El niño debe poder seguir instrucciones básicas, incluidas las que se le darán para que el proceso de recuperación sea exitoso.

La otoplastia, generalmente, se realiza bajo sedación ligera en los niños. Tras la intervención el paciente deberá llevar un vendaje especial, parecido a una diadema, y no realizar deportes muy activos, normalmente durante una semana, para proteger las orejas en su nueva posición hasta que se curen del todo.

Juan A. Mira (doctormira.com): especialista en otoplastias.

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