Historia, evolución y tratamiento de la otoplastia

El doctor Juan Antonio Mira, cirujano plástico miembro de la AECEP, explica en esta entrada la historia, evolución y tratamiento de la otoplastia u “orejas de soplillo”, una anomalía que frecuentemente lleva consigo alteraciones psicológicas

Todavía en nuestra sociedad hoy los niños (y los adultos) con este problema sufren la incomprensión del entorno. Por esto su corrección la hacemos precozmente, a partir de los seis años de edad. De este modo evitamos problemas psicológicos que pudieran surgir durante y después el desarrollo completo.

En los adultos también es un serio generador de inseguridades. No es raro que acudan a nuestra consulta chicos y chicas, ya hombres y mujeres, que han sufrido este problema y han tenido que esperar a decidir sobre sí mismos para poder tratarlo.

El tratamiento, a lo largo de la historia, ha sido pintoresco. No es raro, si ojeamos periódicos antiguos, ver en alguna de sus páginas los más curiosos artilugios para evitar o corregir orejas prominentes, lo que por supuesto no lograban.

La otoplastia se aparece en la India descrita por el médico ayurvedico Sushruta el siglo V antes de Cristo. Es en 1845, cuando por primera vez Ernst Dieffenbach tiene la idea de intervenir los pabellones auriculares traumatizados y es Edward Talbot Ely quien en 1881 publica la primera otoplastia estética con resultados positivos.

La oreja es fundamentalmente una estructura de cartílago, con la piel íntimamente unida al mismo. Esta estructura de sostén, forma el esqueleto de casi toda su estructura, exceptuando el lóbulo. El defecto más común es falta de formación de un pliegue anterior llamado antihélix. Esto causa versión haca adelante, presentando un pabellón auricular con aspecto  más o menos plano en su región externa.

La intervención la hacemos con anestesia local en adultos. En los niños pequeños aconsejamos la sedación anestésica, ya que es la única forma de mantenerles sosegados durante la operación.

Planificamos cuidadosamente cada caso utilizando el digitalizador de imágenes para que el paciente pueda “ver” el resultado antes de la intervención. Realizamos la operación por la parte posterior del pabellón auricular, modelando firmemente el cartílago y reduciendo alguna porción del mismo si ello fuera necesario. Normalmente hay un exceso de piel, que se la extirpa.

El postoperatorio es algo incómodo, pero se puede tratar con analgésicos. El paciente deberá llevar una banda elástica para proteger los pabellones auriculares unos pocos días, debiendo utilizarla para dormir durante un mes.

En niños normalmente utilizamos suturas reabsorbibles, por lo que no es necesario retirar los puntos. Al situarse la incisión en la parte posterior de la oreja, no habrá nunca una marca visible.

Doctor Juan Antonio Mira

Cirujano Plástico

www.doctormira.com

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