Homenaje al doctor Benito Vilar-Sancho en Madrid

El próximo sábado 13 de junio se celebra en el Hotel Meliá Castilla de Madrid un homenaje póstumo al cirujano plástico Benito Vilar-Sancho Altet, pionero de esta especialidad médica en España e impulsor tanto de la AECEP como de la SECPRE.

Benito Vilar-Sancho siguió los pasos de su padre y pronto se decantó por la medicina. Desde pequeño, comenzó a disecar insectos y practicar la “inseminación forzada” a conejos en su Valencia natal. Excelente alumno, se licenció con una nota de Sobresaliente por la Universidad de Valencia y logró en doctorado en Madrid con Matrícula de Honor en Hidrología. Tras conocer a Sir Archibal McIndoe, cirujano plástico inglés, decidió comenzar su camino en esta rama de la medicina y se traslada al Queen Victoria Hospital gracias a la recomendación del citado doctor bajo la tutela de Percy Jayes.

Regresó a España en 1952, donde comienza a trabajar en el Hospital San Juan de Dios y en el Hospital San Carlos junto a Luis Álvarez Lowell y Alfonso de la Fuente, respectivamente. Ese mismo año se inauguró el Instituto Nacional de Medicina y Seguridad del Trabajo, en el que el doctor Vilar-Sancho fue designado jefe del área de Cirugía Plástica.

Dos años después, de una reunión con los doctores Álvarez Lowell, José Sánchez Galindo, José Antonio Soraluce y él mismo en la calle Alcalá (en frente de Correos en un bar hoy convertido en cervecería), sale el germen de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, constituida oficialmente en 1956 y de la que Benito Vilar-Sancho fue su primer tesorero y posteriormente presidente. De reconocido prestigio internacional, el doctor Vilar-Sancho difundió por medio mundo su conocimientos a través de charlas, convenciones y congresos en las que el valenciano destacaba como especialista en rinoplastias (su padre fue O.R.L.). Difundió la cirugía plástica no sólo a profesionales, sino también a todos los españoles a través del programa de TVE “Aula TV”.

En 1980 se celebró en Madrid el Congreso Mundial de la ISAPS (Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética), que el doctor Vilar-Sancho presidía. “Con el dinero que sobró”, cuenta el doctor Ezequiel Rodríguez, “quería hacer la ISAPS España y reunió en 1991 a todos los cirujanos plásticos miembros de ISAPS en un restaurante de la calle Santa Engracia esquina con la plaza de Chamberí”. Realizó múltiples reuniones y comidas para estudiar y aprobar los estatutos de ISAPS España, pero descubrió que el Dr. Vila Rovira ya tenía registrada la Asociación Española de Cirugía Estética con estatutos y todo, por lo que se reunió con el Dr. Vila y le pidió que cediera el registro de los estatutos y así nació la AECE, que después pasaría a convertirse en la AECEP.

Habitualmente organizaba las reuniones científicas muy fructíferas en el Hotel Meliá de Capitán Haya,  las cuales terminaban en una confraternización delante de una paella y vino. El 13 de junio algunos de ellos se reúnen en Madrid, en torno a una paella como no podía ser de otra manera, para recordar al hombre que impulsó la Cirugía Estética en España, amó a su mujer, crió a sus hijos y disfrutó de Ibiza hasta el final de sus días.

Los cargos, premios y menciones de Benito Vilar-Sancho no caben en este texto, al igual que las enseñanzas, discípulos y amigos que dejó en todo el mundo.

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