Mensaje del presidente :

Hola, buenas. Tenemos delante un número más de nuestra revista.

Pasan los meses y en la AECEP seguimos aquí, trabajando, aprendiendo, buscando mejorar, perfeccionar nuestro trabajo, en definitiva, conseguir la excelencia en la Cirugía Estética.
Y con los años, el tiempo pasa más rápido, vuela, pero esa madurez nos permite ser más analíticos, ver las cosas desde otra perspectiva, a otra altura.

No sé si por ilusión y el deseo de hacer cosas, por creer que podía ser útil y aportar algo, o tal vez por pensar que lo podía hacer bien, he ocupado en los últimos años puestos en juntas directivas de la SECPRE y la AECEP. Durante los años 2009 y 2010 fui vicepresidente del Capítulo de Estética de la SECPRE, y desde 2016 soy presidente de la AECEP.

Y ahora que estoy acabando la presidencia de AECEP me parece que puede ser interesante hacer unas reflexiones y expresaros mis sentimientos.

Ante todo, como cirujano que acabó la especialidad en 1986, me siento total y profundamente SECPRE. Es mi casa, mi sociedad natural; soy y seré siempre SECPRE. Sin embargo, cuando fui Vicepresidente de Estética considero que hice poco, muy poco por la SECPRE (cursos de relaciones con los medios de comunicación y jurídico con jueces del Tribunal Supremo, algún folleto divulgativo como el de aumento glúteo y la 1a encuesta sobre la situación de la cirugía estética en España presentada en 2010. Eso fue todo). Pero ¿por qué?, pues, desde la óptica que me han dado los años. Porque estaba solo, muy solo; sí es cierto que la junta directiva era magnífica, pero cada miembro llevaba una sección tan amplia como cirugía reconstructiva, o sanidad pública o relaciones internacionales, etc., que al final, cada uno, en su sección estaba solo, era único. El capítulo de estética era próspero, teníamos dinero, pero estaba solo, sí solo, bueno con el presidente. Recuerdo que para hacer los esquemas de algún folleto solicité a compañeros para que me facilitaran simplemente el contacto con un dibujante.Finalmente los esquemas los tuve que hacer yo dado que no conseguí que me facilitaran la información que les pedí. Era una vicepresidencia con dinero, pero solitaria, aislada, poco operativa.

En el año 2002, creo recordar, me hice miembro de la AECEP. Descubrí que había una inquietud compartida hacia la cirugía estética y me parecía que era una asociación que se movía, hacia cursos, invitaba a profesores, y me enseñaba, era provechosa.

Han pasado los años y ahora estoy como presidente, y pienso en mi amada SECPRE y en mi querida AECEP.

Creo que la SECPRE es fundamental, puesto que es mi origen como cirujano plástico, soy cirujano SECPRE. Pero desde el punto de vista de un cirujano plástico que dedica una parte importante de su actividad a la cirugía estética, la AECEP me parece muy ventajosa, más operativa. No hay una vicepresidencia aislada, sino muchos compañeros, una junta con diez o más miembros, trabajando todos unidos alrededor de un interés común que es aprender más, estar a la última, alcanzar la excelencia en la cirugía estética.

Las dos sociedades son necesarias. La SECPRE como la casa madre, ante todo somos cirujanos plásticos, y la AECEP como la Asociación, dentro de la Cirugía Plástica, donde podemos desarrollar y aprender más de nuestras inquietudes específicas en cirugía estética.

No vamos a inventar nada nuevo: los americanos tienen la ASPS y ASAPS, los ingleses BAPRAS y BAAPS, los franceses SOFCPRE y SOFCEP, etc.

Antes de acabar, desde esta carta, quiero agradecer a la Dra. Teresa Bernabeu, nuestra Editora, por su trabajo y esfuerzo, gracias a Ella tenemos esta revista delante. Y finalmente recordar con todo el cariño a nuestro compañero recientemente fallecido Enrique Etxeberria, descanse en paz.

Un fuerte abrazo y Feliz Verano

Francisco Menéndez Graíño

AECEP-REVISTA-JUN-2017